martes, 18 de junio de 2013

El nombre de las notas musicales...

Extracto del libro "La armonía es numérica" de Javier Arbonés y Pablo Milrud.

Los griegos nombraban las notas musicales siguiendo las primeras notas del alfabeto jónico, asignando letras diferentes para un mismo sonido alterado en medio tono o doblemente ascendido. Por ejemplo, si el fa era alfa, beta era fa sostenido, y gamma, fa doblemente sostenido. Para ellos la escala se organizaba de manera descendente, al revés de como se considera hoy. También los romanos utilizaban las primeras letras del alfabeto para nombrar los sonidos de su escala.
Mano guidoniana de Guido d'Arezzo
Boecio, un estudioso que escribió en el siglo V un tratado en cinco volúmenes sobre teoría de la música, consideró una escala de quince notas que abarcaba dos octavas. Boecio designó cada una de esas notas con una letra diferente, ignorando el concepto cíclico de octavas. El paso siguiente en la historia del nombre de las notas fue, justamente, abrazar dicho concepto cíclico y designar con una misma letra las notas iguales de octavas distintas. Así, la denominada nomenclatura alemana o inglesa designaba las siete notas de la octava principal con letras de la A a la G, en mayúscula, la siguiente octava, de la "a" a la "g", con minúsculas, y la tercera, con dobles letras minúsculas (aa, bb, cc, dd, ee, ff, gg). Así, siete de los doce sonidos, los correspondientes a las teclas blancas del piano, adquirieron nombre propio. Los otros cinco sonidos (las teclas negras) fueron
nombrados con posterioridad, tras la aparición del concepto de bemol, becuadro y sostenido. Sus nombres no fueron ya propios, sino derivados de los siete básicos. En el siglo XI, el monje toscano Guido d'Arezzo (995-1050) dedicó buena parte de sus estudios musicales a crear reglas mnemotécnicas para los intérpretes. Tal vez la más conocida era la "mano guidoniana", que ordenaba las notas en su notación alfabética asimilándola a un recorrido por la palma de la mano. Guido d'Arezzo rebautizó también las notas, asignando a cada sonido la primera sílaba de los versos del himno de San Juan muy conocido en aquel entonces:

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Iohannes

Así, y tras el cambio de ut por do, nacieron los nombres de las siete notas de la escala según la emplean, entre otros, italianos, franceses y españoles.

Nota del autor del blog: Podemos concluir entonces que las notas que ocupamos los "latinos" (DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI) nacen de un himno dedicado a San Juan. De hecho la nota SI nace, literalmente, de "Sancte Iohannes" que es "San Juan" en latín. Además logré entender por qué en los puzzles de diarios y revistas cuando dice "Do antiguo" hay que poner UT. 

Nota del autor del blog 2: Conversaba con el profesor de música de mi colegio sobre la razón de cambiar el nombre de la nota UT por DO y me contó que se realizó sólo porque pronunciar la palabra UT en solfeo es muy complicado. La idea de cambiarla surgió alrededor de 1636 por un cantante italiano llamado Giovanni Battista Doni, quien realizó el cambio sobre la base de "Dominus" o señor, aunque mas bien se cree que utilizó las dos primeras letra de su propio apellido.

Abrazos.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, mi profesor de matemática también me regalo el libro "La armonía es numérica" un libro bien recomendado para ver que la música está ligada a las matemáticas.
    Excelente BLOG, Justo hace 2 días le hablaba a mi novia porque me estaba acordando de este tema
    Saludos!

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  2. Gracias por tus comentarios!! espero te siga gustando el blog. Saludos!!

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